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es

Pongan sus fotos a ver quien gana
Maryan Cr Ene 3 '18 · Calificar 4.67 · Comentarios 70
cuéntanos tu mayor confesión.... quedara entre nosotros...
carlos Abr 23 '16 · Calificar 5 · Comentarios 41
LES GUSTA EL SEXO ANAL?! CUENTEN EXPERIENCIAS, SU 1ERA VEZ, INQUIETUDES...Y PONGAN ALGUNA FOTITO
Vivi y Ale Jun 8 '16 · Calificar 3.80 · Comentarios 16

video mio espero les guste


maria sanchez Dic 31 '18 · Comentarios 11 · Etiquetas: follando, cojiendo, putita, gritona
Moderador(a)
Entre las platicas de mis amigas, hay un tema que de vez en cuando se toca cuando hablamos de amigos o personas famosas y el tema es: cual es tu fantasía sexual favorita. ... Seguir leyendo...

Son mUchos los hombres q les exitan la Ropa interior Usada, Con Sus Fluidos y Sus Cosas, ellos producen exitacion y morbo, incluso en el japon hay tiendas en donde las mujeres jóvenes venden sus bragas usadas. Estas prendas de vestir comúnmente vienen acompañadas por una fotografía auténtica de las chicas llevándola puesta. Los clientes son usualmente hombres japoneses que huelen o experimentan de algún otro modo con las bragas para obtener estimulación sexual como un tipo de fetichismo. En el pasado existían máquinas de venta que expedían paquetes de bragas usadas.

A Continuación propongo poner fotos de Bragas, tangas Usadas, esas q están en la ropa sucia, a mi de chico  me gustaba olerlas la de mis tias y primas, hasta de mis novias...

Como dije Propongo ir poniendo fotos, con una breve explicación de quienes son, etc


Vivi y Ale Sep 4 '16 · Calificar 5 · Comentarios 7 · Etiquetas: tangas, bragas
Hola amigs ..soy nueva aqui ..bueno ni tan nueva estuve en el antiguo sexyflog pero llegue como 1 mes antes que lo cerraran =P .
Soy vane ,una chica normal como cualquiera con familia amigos y una vida normal  .Digo esto porque siempre se piensan los chicos que porque uno tiene un fisico mas llamativo que otras chicas piensan que uno tiene muchos pretendientes o que todo es facil jaja ,pero no es una vida normal ,comun y corriente como la de cualquiera. Trabajo y salgo con amigos . y aqui vengo a relajarme ,conocer gente divertirme ,podemos hablar sin problemas ,siempre y cuando no este ocupada o tenga muchos mensajes jaja , pero aparte de eso tambien hago algo que quizas algunos no entenderan porque,otros pensaran mal y criticaran ,pero a mi eso poco me importa y lo que hago es vender videos sexys y hot donde salgo solamente yo y nadie mas, videos con bailes sexys provocadores y dandome placer disfrutando de mi cuerpo ,masturbandome con mis dedos o juguetes , se venden a quien quiera y pueda pagarlos , pero si no pueden o quieren comprarlo tambien odemos hablar pero eso si no doy muca informacion personal para mantener cierta privacidad . asi que si quieren podemos hablar y ser amigos ,o pueden comprar mis videos o las 2 cosas ,pero no vengo a buscar sexo ni nada de eso.
besos para todos y todas =)
Vanne Linda Nov 16 '16 · Calificar 4.50 · Comentarios 6
Moderador(a)



Para todos los hombres es mas fácil llegar al orgasmo que a nosotras las mujeres, nosotras tenemos menos orgasmos que los hombres según estudios realizados. Si lo que buscas es tener mas placer o darle mas placer a tu mujer, estas son las 5 posturas sexuales para alcanzar el orgasmo femenino:


1.- El misionero.

Aunque esta es considerada una de las posiciones sexuales mas aburridas y la mas común de todas, es cierto que también es una de las mas placenteras para nosotras, esto es debido al alto grado de cercanía e intimidad entre ambos cuerpos.

Cuando estas en esta posición podemos controlar el movimiento de caderas abriendo y cerrando las piernas para sentir mayor placer. Un cojín o almohada en la parte debajo de la cadera o las nalgas alzara tu pelvis y de esta manera habrá mas rose en el punto G para mayor placer.


2.- El 69

En esta posición el sexo oral puede ser bastante intenso y hay una probabilidad muy alta de mucho placer. Usando la lengua para estimular la parte del clítoris con movimientos suaves e ir subiendo la intensidad, cambiar el ritmo a gusto propio hacen que llegues mas rápido al éxtasis y hasta al orgasmo.


3.- Reverse cowgirl o vaquerita de espaldas

Esta es una posición aun mas placentera que el cowgirl normal en el que están de frente mirándose el uno al otro. La mujer toma control completo de la intensidad, ritmo y velocidad de la penetración, el punto G se estimula mucho mas y la sensación es mas placentera.


4.- Flor de loto

El hombre se sienta colocando sus piernas dobladas y la mujer sentada sobre el estando cara a cara es una oportunidad perfecta para perderse entre besos y caricias, nuevamente la mujer puede controlar el movimiento, intensidad de la penetración mientras el puede estimular su pecho y comérsela a besos.


5.- El tigre al acecho.

Es una variante de la posición del perrito, en la que la mujer se recuesta boca abajo con las nalgas levantadas y el hombre tiene el control completo, es la posición preferida de muchos hombres y mujeres pues se llega a alcanzar una mayor profundidad al mismo tiempo que sujeta con fuerza y puede estimular otras áreas que quizás no sabias que te gustaban.


¿Y a ti que postura te gusta mas para llegar al orgasmo o para hacer a tu pareja llegar al orgasmo?

Amiga Sexy May 6 '17 · Calificar 5 · Comentarios 5 · Etiquetas: orgasmo femenino, posiciones sexuales, sexo
 UNAS MALLAS BIEN AJUSTADAS

( Relato Erótico )

Por: Mentalises

       Aquel día, como de costumbre, antes de salir de casa estuve probándome ropa para ir bien arreglada a la oficina, ya que siempre he intentado ir, en la medida de lo posible, elegante y bien vestida. Como todos los días, la noche anterior ya me había dejado preparada la ropa del día siguiente: una camisa, unas mallas marrones y una pequeña faldita, y comencé a vestirme. Sin embargo, cuando me miré al espejo, me vi demasiado arreglada, coloquial y clásica y a última hora decidí no ponerme la falda, ya que a pesar de que iba muy mona con ella, quería, de alguna manera, "marcar” un poco mi culito y con el fin de enfatizar mis curvas un poquito más de lo habitual, me atreví a quitarme las braguitas.
          La verdad y como ahora comprobaréis, es que a pesar de mirarme bien, de arriba abajo en el espejo, creo que mis ojos se centraron en que mi culito tuviese un buen aspecto, y sin prestar mucha más atención a otros detalles de mi figura salí corriendo al trabajo, porque ya se me había hecho un poco tarde.
          Cuando llegué, las compañeras me dijeron que iba muy guapa y que llevaba una ropa muy chula, cosa que además de agradecer, pude comprobar ya que entré un momento al baño para mirarme y posar frente al pequeño espejo que había encima del lavabo. Fue entonces cuando pude ver algo que me sobresaltó y para verificarlo bien, encendí la luz que el mismo espejo tenía en su parte superior y que rara vez se utilizaba. ¡Joder!, me di cuenta de que con aquellas mallas y sin las acostumbradas braguitas, no sólo se me notaba perfectamente delimitado el culito, sino que además, un poco más abajo de mi ombligo se dejaba intuir la rajita de mi coñito en todo su esplendor, aunque más que intuir, era descaradamente evidente.
         ¡Uff!, ¡qué vergüenza sentí en aquel momento mientras me miraba en aquel espejo del baño de la oficina!. No sabía bien que hacer, incluso pensé en ponerme un poco de papel higiénico bien doblado, con el fin de no marcar tanto mi rajita. Intentando no dar más importancia al tema, salí del baño y me senté en mi mesa. Conforme pasaba el tiempo, me di cuenta de que los compañeros de la oficina, incluso los de otros despachos que nunca solían visitarme, se ponían frente a mí, algo más que de costumbre y entre ellos, cuchicheaban con sonrisitas algo picaronas después de dirigirse a mi mesa y contarme algunas tonterías que sólo servían para entablar conversación.
          Lo cierto, es que cada vez que me levantaba de la mesa, notaba como aquellas mallas se clavaban en mi coño, y no solo las mallas, sino también las miradas de todos los chicos de la oficina, que parecían perseguirme con cada paso que daba. Con aquella situación y con el suave roce de la ropa, mi clítoris estaba mucho más endurecido de lo que me podía imaginar, ¡tanto!, que de vez en cuando, notaba como de mi coñito salía un pequeño hilito de flujo que me humedecía la entrepierna y se dejaba notar cuando se enfriaba.
          La verdad es que empecé a sentirme curiosamente muy excitada y de vez en cuando, mientras estaba sentada en mi mesa, en ocasiones y muy disimuladamente me acercaba un pequeño bolígrafo de diseño picarón que me habían regalado y que en la punta superior tenía una pequeña bola de billar del tamaño de un chupa-chups, que precisamente era la número 8, y con ésta me frotaba mi rajita para satisfacer un poco aquella pequeña aventura imaginaria que había iniciado en la oficina.
         Aunque todo aquello me puso muy, pero que muy cachonda, comencé a estar un poco preocupada ya que, por una parte, tenía el clítoris a reventar y no sabía, incluso, si se me notaba a través de las mallas y por otro lado, mientras estaba sentada en mi mesa jugando con mi boli, me di cuenta de que Juan, el compañero que se sentaba enfrente de mí y con el que me llevaba discretamente bien, se había percatado de algo porque no dejaba de mirarme.
        ¡Dios, qué situación! estaba súper avergonzada, pero a la vez tenía un grado de excitación extremo, como casi nunca lo había sentido y que desde luego no iba a dejar pasar. Mis pechos estaban completamente hinchados y mis pezones, creo que no podían estirarse más dentro de mi sujetador. Notaba como los labios de mi coñito estaban completamente abiertos y mi clítoris estaba tan endurecido, que en efecto, se me notaba perfectamente a través de mis mallas, que para más colmo, estaban totalmente mojadas por mis secreciones vaginales.
         Empecé a pensar en que al no llevar braguitas, lo más probable es que las mallas pudieran mojarse tanto, que incluso podría verse una pequeña manchita de flujo a través de las mismas, ya que manaba de una forma que nunca la había visto.
         En cierto momento, tuve que levantarme de la mesa para ir hacia un archivador que estaba sobre una tarima algo alta, y ya que yo no llegaba bien, Juan se levantó y situándose tras de mí con una sonrisa me dijo cortesmente:


         - ¡No te preocupes! María, yo te lo alcanzo.


        En ese momento, cuando Juan hizo el ademán para alcanzar aquel archivador, me rozó por detrás. ¡Dios mío!, noté toda su endurecida polla en mi culo y desde luego no podía ser una casualidad.
        Sólo fueron unos instantes, pero un pequeño hormigueo recorrió todo mi cuerpo haciendo que mis tetas se pusiesen todavía mucho más duras y mis pezones casi rompiesen el sujetador. ¡Joder! qué caliente me puse. Noté como los labios de mi coño, separados y remarcados por las mallas, se abrían aún más y entonces comprendí que seguro iba a manchar mis mallas con mi flujo, ya que estaba empapada y aquello no paraba de fluir. 
        Me volví, casi rozándole con mis tetas a la altura de mis endurecidos pezones y sonriéndole le di amablemente las gracias, a lo que éste me respondió:


        - ¡Nada! es lo menos que podía hacer…


       Tras esto se marchó a su mesa con aquel tremendo bulto entre sus piernas, ya que estaba completamente empalmado y creo que más que por cortesía en ayudarme, se había levantado para que yo misma pudiera comprobar que le había puesto durísimo.
      Después volví a mi mesa y me di cuenta de que Juan estaba pasando unos datos escondido tras su pantalla de ordenador, así que aprovechando que no me veía, comencé de nuevo a masturbarme con aquel bolígrafo tan delicioso por encima de mi coñito. Sin embargo, en aquel momento y por la situación de calma, con la excitación que tenía, parece que me desinhibí un poco más y aproveché la tranquilidad para, muy disimuladamente, meter aquel bolígrafo por el interior de mis mallas hasta alcanzar mi endurecido clítoris. Comencé a frotarlo y a excitarme aún más de lo que estaba, incluso mi cuerpo comenzó a contornearse y a moverse livianamente con discretas convulsiones de auténtico y morboso placer, ya que en pocas palabras, me estaba masturbando en la oficina y delante de todos mis compañeros.
        Con uno de mis vaivenes y lógicamente totalmente dirigida, la bolita de billar de mi bolígrafo buscó la abertura más propicia y separando más de lo que estaban los lubricados labios de mi coñito, se introdujo lentamente hacia adentro, cosa que yo aproveché para empujar y meterlo hasta el mismo fondo. ¡Dios!, ¡qué placer!, ¡que morbo!, ¡qué excitación!
         De repente, vi como desde lejos se acercaba Antonio, un compañero de otro despacho hacia el mío e intuí que venía a verme. Así que discreta y rápidamente me extraje el bolígrafo del interior de mi coño y para cuando éste ya estaba delante de mí, con unos papeles en la mano, yo, algo nerviosa, sujetaba el boli con mis dedos, haciendo como que escribía. Mis manos temblaban de excitación, mis pechos estaban súper hinchados, mis pezones desorbitados, mi clítoris había salido completamente de su capuchita y mi coño estaba totalmente abierto, sumando a esto que mi corazón latía casi al doble de velocidad.
         Cuando mi compañero Antonio levantó su mirada de los papeles que llevaba entre sus manos y fue a dirigirse a mí para preguntarme algo, se percató de mi grado de nerviosismo y excitación, con lo que en un instante puso su mano sobre la mía, precisamente con la que sujetaba el boli y mirándome a los ojos me preguntó:


        - ¿Te encuentras Bien, María? te veo como algo desencajada.


       - Sí, sí Antonio, ¡jeje! estoy bien, ¡claro que sí!. – Le dije nerviosa y contestando su mirada con una sonrisa-.


       - ¡Vaya!, que bolígrafo tan chulo. – Me dijo él alcanzando el bolígrafo que instantes antes había estado dentro de mi coño.


       La verdad es que yo no quería soltarlo, porque además sabía que estaba totalmente manchado de flujo, sobre todo por la parte inferior de la bolita, sin embargo, para no levantar sospecha alguna, tuve que dejar que su mano lo cogiese y se lo llevase prácticamente a la cara, frente a sus ojos, para ver aquella bolita negra, que por la parte inferior, donde se unía con el boli estaba repleta de cremoso flujo blanquecino.


       - ¡Uy! está manchado de algo. - Me dijo él, mientras yo me ponía totalmente colorada por la situación -.


       - ¡Sí!, jeje, es crema para las manos, acabo de ponerme y se ve que se me ha manchado. – Le dije espontáneamente para salir del paso-.


        Sin dudarlo un solo instante, pasó su dedo por la bolita, recogiendo todo lo que él creía que era crema, y se lo puso encima de una de sus manos, para luego restregarlo a modo de masaje mientras me lo devolvía totalmente limpio.


       ¡Dios!, ¡aquel chico se había untado sus manos con mi flujo! Aquello me puso frenéticamente excitada. En aquel preciso instante, hubiese pagado por sentir su polla dentro de mí, apretándome hasta lo más profundo, además el muchacho estaba bien bueno. Sin embargo tuve que contenerme ya que no era, ni por asomo, una buena idea tener una aventura con un compañero del trabajo.
       Cuando se marchó de mi mesa, sentí unas tremendas ganas de ir a masturbarme, ¡ya no podía aguantar más!, estaba al borde del orgasmo espontáneo y con seguridad mis mallas estaban totalmente manchadas por dentro y por fuera. Así que me levanté, llevándome disimuladamente el boli en la mano y me dirigí hasta el baño, el cual tenía un acceso común para hombres y mujeres, que daba al lavabo, y luego dos puertas, una para los hombres y otra para las mujeres.
       Al entrar, me percaté de que la luz estaba encendida, con lo que probablemente habría alguien dentro. Fui a abrir la puerta del aseo de las mujeres y estaba cerrada.


       - ¡Joder!, ¡qué mala suerte!, estaba ocupado. – Me dije para mis adentros-.


       Así pues y sin pensarlo dos veces, me dirigí hacia el aseo de los hombres y al girar el pomo, la puerta se abrió dejándome paso libre. 
      Encendí la luz y comencé a desnudarme precipitadamente, necesitaba follarme de alguna manera, aunque sólo fuese con aquel puñetero bolígrafo que estaba resultando ciertamente útil. Y aunque en ese instante, escuché como el aseo de las mujeres quedaba libre, decidí seguir en el de los hombres, ya que estaba terriblemente excitada y necesitaba frenéticamente hacer algo con mi coño.
       Me quité la camisa, y la colgué de una pequeña percha que había en la pared. Después me desabroché el sujetador, momento en el que mis tetas parecieron explotar cuando fueron liberadas ya que estaban tan hinchadas que parecían necesitar dos tallas más de las que normalmente usaba. Mis pezones tenían un tamaño de más de dos centímetros, estaban tan endurecidos, que incluso podría haber colgado cualquier cosa en ellos y se hubiese mantenido.
       Luego me quité los zapatos y me bajé las mallas hasta sacarlas por mis pies. Estaban empapadas, el flujo era tan cremoso y abundante, que se había ido bajando por la entrepierna llegando incluso a mancharme los muslos y ciertamente había traspasado la tela y claramente se veía que había manchado las mallas por fuera.
       De todas maneras, en aquella situación no le di más importancia. Estaba totalmente desnuda. Mi coño estaba totalmente abierto y poco menos que chorreando. Mi clítoris había salido de su escondite casi un centímetro y la puntita estaba completamente fuera de su envoltorio, lo tenía duro y completamente erecto. Mis labios vaginales estaban hinchados y preparados para que alguien me follase hasta lo más profundo una y otra vez.
       Estaba completamente desnuda, con el rabillo de mi culo apoyado sobre la taza del water, completamente abierta de piernas y apoyando mis pies sobre la pared que tenía enfrente, mientras mi espalda, algo curvada, descansaba sobre la cisterna, dejando la puerta de acceso, una par de metros a mi derecha.
       En aquella posición tan sugerente, comencé a frotar mi clítoris con la palma de mi mano derecha, mientras que con la izquierda, restregaba y apretaba descontroladamente mis tetas, recorriendo mis endurecidos pezones por entre mis dedos y haciendo que estos tropezasen con ellos a su paso y provocándoles pequeños saltitos. La velocidad de mis movimientos aumentaba cada vez más y dada la situación, aunque deseaba chillar de placer, tenía que mantener completo silencio, tan solo dejaba escuchar el acelerado vaivén que mis manos hacían al restregarse por mi convulsionado cuerpo.
        Empecé a notar como de nuevo, de mi coño comenzaba a manar flujo en abundancia. Estaba pidiendo a gritos una penetración profunda y por ello, mientras que con mi mano izquierda me apretaba las tetas, con la derecha alcancé mi bolígrafo, y comencé a meterlo y a sacarlo violentamente en el interior de mi coño, que salpicaba flujo cada vez que entraba y salía del mismo.
       A pesar de que no se me oía, en mi interior estaba gimiendo de placer, gritando por mis adentros que necesitaba un macho que me follase bien follada, y me fornicase con una polla erecta, caliente e inmensa, llegando hasta lo más profundo que pudiese llegar, y que después me comiese mi clítoris haciendo con su lengua, que saliese todavía más de lo que había salido. 
      Mi maravilloso bolígrafo entraba y salía de mi coño una y otra vez sin parar, y con cada movimiento más violentamente y con más ímpetu, pero necesitaba todavía más, así que ni corta ni perezosa alcancé la escobilla del water, que tenía un buen mango y con un poco de saliva lo limpié como pude, unté todo el mango con mi abundante flujo, y me la llevé hacia mi culito, quería penetrarme por detrás, mientras sentía como el boli follaba mi coño.
      Una vez estuvo en la entrada de mi pequeño y estrecho agujerito, mientras que con la mano derecha hacía que el bolígrafo entrase y saliese de mi coñito, con la izquierda, que era con la que sujetaba la escobilla, comencé a apretar suavemente hacia adentro.
      Noté como lentamente, el mango de la lubricada escobilla iba abriéndose camino a través de mi culo el cual, poco a poco, fue dilatándose y aumentando su diámetro hasta hacer que la escobilla lo atravesase sin problema alguno.
      Así pues, allí me encontraba, desnuda, con mis tetas a reventar, mis pezones extremadamente endurecidos, como astas de toro, gozando como una vulgar perra en celo, en el aseo de mi oficina, fornicándome y penetrando mi culo con una escobilla de aseo, mientras mi coño estaba, literalmente siendo violando con un suntuoso bolígrafo en cuya punta había una discreta bolita de billar del tamaño de un chupa-chups.
       Y justo en ese instante, cuando estaba gozando en pleno orgasmo, la puerta exterior del aseo se abrió. Apacigué mis movimientos para hacerlos más silenciosos y poder escuchar qué ocurría afuera. Alguien había entrado y por un carraspeo, noté que se trataba de un chico, probablemente mi compañero Juan, el cual parecía que estaba lavándose las manos. Tras él, y como siguiéndole los pasos, la puerta volvió a abrirse y entró mi otro compañero Antonio, quien se había restregado instantes antes mi flujo por sus manos.
      Al ver que el aseo de las mujeres estaba vacío, los dos comenzaron a hablar sin tapujos al sentirse solos en el baño.


        - Tío, ¡has visto como va María! – Le dijo Juan a Antonio refiriéndose a mí, añadiendo posteriormente-. ¡Qué hija de puta!, qué buena está la jodida, qué culo más perfecto tiene… ¡ufff! Me ha puesto a reventar.


       Mientras escuchaba la conversación, escondida en el aseo de los hombres, todo aquel tremendo morbo, iba poniéndome más y más cachonda, y a pesar de haber silenciado mis movimientos, seguía penetrando todos mis agujeritos placenteros de forma incesante y disfrutando al máximo.


       - ¡Joder! Sí que va provocativa tío – le respondió Antonio- esas mallas que lleva puestas, le remarcan todo el coño, tío, se le notan los labios completamente abiertos, ¡jeje!, y si me apuras hasta el clítoris.


        - Pues tío ¡jeje!, - añadió Juan sonriendo-, la he visto pajeándose en la mesa con ese boli que tiene una bola de billar en la punta. La tía está súper caliente y hace un rato, he ido a alcanzarle un archivador de la tarima y tío, me ha clavado todos los pezones en mi pecho. Me ha puesto a mil por hora…


         A pesar de que no había sido así, literalmente, ya que se sabe que los hombres siempre exageran, toda aquella conversación me estaba incitando a abrir la puerta y a dejar que aquellos dos machos hundiesen sus pollas en mi coño y en mi culo.


       - ¿Dices que se estaba pajeando con el boli de la bola de billar? –Le preguntó Antonio-.


      - ¡Sí tio!, - respondió Juan excitadamente-, hasta la he filmado con mi teléfono móvil por debajo de la mesa, ya que yo estoy sentado frente a ella y ¡joder!, la tía ni corta ni perezosa, se lo ha metido por dentro de las mallas y creo que incluso en su coño.


       ¡Dios!, - pensé- ahora Antonio va a saber que aquella crema, no era tal crema, sino mi flujo vaginal. ¿qué hago?, me pregunté para mis adentros mientras me follaba en el interior de aquel aseo. ¿Salgo y les digo que pasen y me follen?
      Aunque estuve a un punto de hacerlo, ya que realmente era lo que estaba deseando y desde luego, pidiendo a gritos, necesariamente tuve que contenerme. Y así pues, esperé a que estos saliesen del baño, para terminar mi jueguecito placentero.
       Tras esto, volví a vestirme notando que todavía estaba súper caliente y muy excitada. Aquello me había satisfecho, pero lo que realmente necesitaba era una buena polla, o quizás dos.
       Después de un rato salí del baño y me dirigí hasta mi mesa como si nada hubiese pasado y allí, frente a mí, estaba Juan que me sonreía y al mismo tiempo no me quitaba ojo de encima, sobre todo de mi remarcado coño, incluso ya, de una forma algo descarada. Aunque evidentemente, yo me lo había buscado por ir tan provocativa al trabajo. Pero el muy cabrón me había grabado con su teléfono mientras me masturbaba con el boli, aunque claro que él no sabía que yo estaba al corriente de eso. Así que no di más importancia al asunto, ya que en cierto modo, me gustaba la idea de que Juan se masturbase con aquella filmación, cosa que sabía que tarde o temprano haría.
       Pese a que ya me había corrido varias veces en el aseo de los hombres, mis tetas todavía estaban erectas e hinchadas, y no bajaban de tamaño, además, notaba como los pezones me apretaban en el sujetador y por igual mi coño, que seguía abierto y tremendamente provocativo a través de mis humedecidas mallas. Y fue así, como se me ocurrió un pequeño jueguecito que iba a poner en jaque a mi compañero, sobre todo por haberme grabado masturbándome. Por ello y aprovechando aquella situación, me inventé una excusa y tras levantarme, contorneando mi culo como una auténtica profesional, me acerqué hasta la mesa de Juan y le planté mi coño frente él, a la altura de su cara, fingiendo que necesitaba que me facilitase unos datos.
        Se puso nervioso, y a pesar de que intentaba evitar mirarlo, sus ojos pasaban discretamente sobre mi coñito una vez tras otra. Mi objetivo, como cariñosa venganza algo perversa, era ponerle mucho más caliente de lo que ya estaba, para ver hasta dónde llegaba.
        Tras facilitarme los datos que le había pedido, sonriendo le di las gracias y me di la vuelta alejándome lentamente y dejando que mirase y disfrutase de mi culo sin que yo le pudiera ver, aunque de sobra, sabía que me estaba mirando.
       Luego me senté en mi mesa, viendo como éste se había quedado completamente desencajado y posiblemente con su polla a punto de reventar.
        Instantes después, Juan me dijo que iba a bajar al archivo que había en el sótano ya que le hacía falta un informe algo antiguo y que ya estaba archivado. Así que se levantó mostrándome un tremendo bulto en su pantalón, lógicamente producido por su erecto miembro viril.
        Yo sabía que iba a hacerse una paja, ya que nadie solía bajar al sótano casi nunca. Y fue entonces cuando quise plantearle la revancha a su desfachatez por grabarme mientras me masturbaba. Así pues, cuando se marchó, fui hasta su mesa y cogí su teléfono móvil dirigiéndome después al baño. Me encerré en el baño de las mujeres y comencé a cotillear lo que tenía grabado en el apartado de videos. Y en efecto, el muy capullo me había grabado por debajo de la mesa. Se veía cómo yo estaba masturbándome con el boli e incluso metiéndomelo por entre mis preciadas mallas. Así que sin más, lo eliminé y dispuse el teléfono para grabar de nuevo.
        Lo primero que hice fue grabar mis abultadas tetas y posteriormente mi remarcado coño a través de mis mallas y luego, con la otra mano, fui bajándomelas dejando al descubierto  lo que tan evidente era, y esmerándome en sacar un buen plano de mi clítoris y de mis abiertos y chorreantes labios vaginales.
Tras ello, comencé a subirme la camisa y dejando mis tetas visibles, con mis pezones totalmente erectos, fui grabándome de arriba hasta abajo, para después, muy poco a poco, acercar el teléfono mientras estaba grabando hacia mi coñito y suavemente fui introduciéndolo en mi interior. Después, comencé a masturbarme con él como si de un consolador se tratase.
        Me di un poco de prisa, porque sabía que Juan no iba a tardar mucho y no quería que me pillase. Así que terminé mi pequeño show erótico y me dirigí hacia su mesa, dejando su teléfono tal como estaba al principio, pero completamente empapado con mi flujo.
        Luego, bajé por las escaleras hasta el polvoriento sótano. No quise utilizar el ascensor, con el fin de que éste no me oyese llegar, ya que quería pillarle infraganti para ver como reaccionaba. Cuando llegué, la luz estaba apagada, cosa que significaba que él ya se había marchado. Probablemente nos habríamos cruzado, él por el ascensor y yo por la escalera.
       Cuando llegué, encendí la luz y comencé a buscar las evidencias de su masturbación, ya que estaba convencida de que lo había hecho. Fui directamente hasta la papelera y allí, entre otros papeles rotos y sobre ellos, había una hoja arrugada que parecía muy reciente.
        En ese momento y pensando que lo que buscaba podría estar en esa misma hoja de papel, comencé de nuevo a excitarme, cosa que noté sobre todo por mis tetas, que de nuevo volvían a apretarme en el sujetador.
        Cogí la hoja y lentamente fui desdoblándola y abriéndola para descubrir su secreto, ya que en efecto, allí estaba la reciente y enorme corrida de mi compañero Juan. ¡Ufff! Me sobrevino de nuevo un hormigueo que me recorrió todo el cuerpo, poniéndome todavía mucho más cachonda de lo que estaba, imaginando que se había masturbado pensando en mí.
         Cogí mi teléfono móvil, lo puse a grabar video y lo dejé sobre un estante para que éste grabase en primer plano todo lo que estaba haciendo.
         Así que ni corta ni perezosa, como estaba completamente sola en aquel inmenso sótano y había pocas probabilidades de que nadie bajase, mientras estaba de pie, me subí la camisa y dejé mis tetas brincar al aire, y luego me bajé las mallas dejando mi humedecido coño bien visible, junto con mi insaciable y descapullado clítoris.
         Cogí la hoja de papel con la corrida de Juan y tras enseñarla a la cámara del móvil, deposité todo su semen en mi mano derecha, para a continuación comenzar a restregármelo por entre mis tetas, haciendo que mis enormes y durísimos pezones se tropezasen y empapasen con aquella corrida. Luego, comencé a frotar mi coño y mi clítoris, hasta el punto en el que notaba como su puntita, completamente afuera, brincaba una y otra vez entre mis dedos, repletos de esperma. Y acto seguido comencé a masturbarme salvajemente utilizando tres de mis dedos para penetrar mi coñito.
         Tras correrme varias veces seguidas, con una emisión de flujo algo descomunal, con mi mano fui recogiendo todo el semen que había por mi cuerpo y me lo fui llevando hasta mi boca, tragándome hasta la última gotita y dejando mientras que mi teléfono grabase toda aquella película porno amateur.
Después, con mi cuerpo repleto de semen y excitantemente pegajosa, me puse la ropa de nuevo y tras apagar la luz, subí hasta la planta donde tenía mi mesa.
       Llegué como si nada hubiese sucedido, aunque evidentemente sabía que Juan tendría que haber encontrado su móvil, extrañamente manchado con mi flujo. Cuando entré, Juan estaba completamente inmerso en un informe que tenía sobre la mesa, creo que disimulando de todo aquel embrollo. Luego, me senté en mi silla, cogí mi teléfono móvil con la mano y le dije que le iba a enviar un mensaje con un video adjunto.
         Éste, con una sonrisa algo extrema y totalmente enrojecido, asintió de forma muy servil. Así que escogí su teléfono de entre mi lista de contactos, seleccioné el video que acababa de grabar en el sótano, y sin pensármelo dos veces, ni valorar las consecuencias, pulsé enviar.
         Instantes después, el teléfono de mi compañero lanzó un sonoro pitido, confirmando que el mensaje que le acababa de enviar, había llegado correctamente.


         - ¡Ya!, ya me ha llegado María, jeje, ¿Qué es? – Me preguntó con una sonrisita en su rostro-.


         - ¡Ábrelo! y míralo a ver que te parece…


          Juan, pulsó el botón para visualizar el video que yo acababa de enviarle, y comenzó a verlo.



                                                             Fin


mentalises Sep 30 '16 · Calificar 4.67 · Comentarios 5 · Etiquetas: cuento, sexo, relato, porno, mallas, erotismo, erotico, cameltoe

Hola, me llamo Laura. La historia que les quiero contar, me ocurrió hace ya un tiempo y desde entonces la recuerdo como si hubiera sido ayer. Creo que no es fácil para las mujeres olvidar la primera en que un hombre la posee y la desvirga convirtiéndola de niña a mujer.

Yo era una chica muy estudiosa, ingenua, inocente, aunque un poco caprichosa y rebelde con mis padres pues no me gustaba que me trataran como una niña, pero admito que me cuidaban y me consentían demasiado.

Yo estaba muy acomplejada porque veía a mis compañeras del colegio hechas todas unas mujeres, todas ellas muy desarrolladas, tenían sus buenas caderas, sus pechos se les notaban y siempre me molestaban por mi aspecto físico, ya que junto a ellas yo parecía todavía una niña, además de que era la única sin novio y virgen.

Era yo muy flaquita, chaparrita, sin curvas y muy plana de los pechos. Por eso no me gustaba que me trataran como una niña. Solamente con mi tío Víctor me gustaba que me tratara como una niña porque jugaba mucho conmigo, me consentía y era muy cariñoso, de cierta forma me refugiaba mucho en él.

Víctor, hermano de mi papá, en ese entonces tenía 30 años, era soltero y algo guapo. Él es un hombre con mucho ángel, a todo el mundo le caía muy bien, tenía una cara de buena persona que nadie podría siquiera imaginarse que fuera capaz de hacer algo malo o indebido. Yo por supuesto era una de esas, pues le tenía mucho cariño y mucha admiración.

Mi familia y yo le teníamos mucha confianza, por esa razón mis padres solían dejarme encargada con él cuando tenían que atender sus asuntos, ya que ambos trabajaban. Yo me ponía muy feliz cuando me dejaban con él porque era muy divertido y me sentía muy bien en su casa.

Nuestro juego favorito era la de hacernos cosquillas, lo habíamos hecho desde hace mucho tiempo que nunca vi mal ni me sentía incomoda de que me tocara incluso por debajo de mi ropa, pero un día estábamos jugando en el sofá y mientras mi tío Víctor tenía sus manos metidas bajo mi blusa haciéndome cosquillas, algo raro pasó en él pues me dio un beso en la boca, yo por las coquillas seguía riendo pero trataba de evitar que me volviera a besar, haciendo a un lado y hacía el otro mi cara, pero él siguió tratando y en varias ocasiones no pude evitar que nuestros labios se juntaran.

Cuando me dejó de hacer cosquillas y se levantó, se comportó como si nada hubiera hecho, eso me confundió mucho que pensé que era parte del juego y que no hubo malicia en sus besos, aunque días después y ya sola en mi cuarto, traté de entender mejor lo que había pasado con él en ese momento, pero sin imaginarme si quiera lo que había detrás de eso. Sin embargo, esa no fue razón suficiente para que yo perdiera las ganas de ir a su casa.

 La siguiente vez que lo visité, lo hice vestida con el uniforme del colegio porque ese día me fui directamente a su casa, ahí volvió a besarme mientras jugábamos y su toqueteo se hizo más evidente, parece que el que yo vistiera con mi uniforme de la escuela le provocaba algo más pues no dejaba de agarrarme, incluso en una de esas me tomó por la cintura y me sentó en sus piernas, bueno un poco más arriba. Ahí fue la primera vez que sentí su pene, es que ya lo tenía bien erecto y lo podía sentir con mis nalguitas mientras estaba sentada en él.

Yo traté de levantarme, era la primera vez que sentía un pene en mi vida y por eso sentí vergüenza, pero él me abrazó con fuerza y me empezó a morder la oreja, eso me empezó a excitar mucho que empecé a respirar profundo y rápido, aunque traté de disimularlo. Cuando por fin logré levantarme, le dije que me llevara a la casa porque seguramente ya habrían llegado mis papás, Víctor accedió y nos fuimos sin que pasara nada más.

En los días siguientes llegué a fantasear con mi tío cada vez que me recordaba sentada en él, tenía mucha curiosidad por saber cómo era su verga en vivo y a todo color, y cómo se sentiría ser cogida por él. Eso me divertía porque para mí ese pensamiento era un absurdo, algo imposible que sucediera, por lo que no me preocupaba tener esas fantasías.  

Un mes después. Me acuerdo que fue un viernes cuando saliendo del colegio, vi a mi tío esperándome para llevarme a su casa.

- Laurita, vine para llevarte a mi casa. -me dijo.

- ¿A tu casa?

- Sí, es que tus padres me llamaron para que te recogiera porque van a tardar en regresar.

- ¿Y eso por qué?

- Lo que pasa es que tu tía Lucía (hermana de mi mamá) tuvo un problema y como mi hermano (o sea mi papá) es abogado pues fue a ayudarla y seguramente regresarán hasta mañana, como bien sabes, ella vive muy lejos.

Confieso que me agradó la idea de pasar toda la noche en casa de mi tío, claro que ingenuamente porque a pesar de mis fantasías yo no tenía ninguna duda de que nada de lo que fantaseaba pasaría, le tenía tanta confianza que sentía que podía estar desnuda a su lado y que él sería incapaz de aprovecharse de mí.

Cuando llegamos, jugamos, cenamos y vimos la tele. Todo parecía normal excepto que mi tío estaba muy raro, como muy distraído y pensativo.

Cuando dieron las diez de la noche, me dijo que nos fuéramos a dormir, entonces yo le pregunté:

- Tío, ¿en dónde voy a dormir?

Se quedó pensativo y me dijo:

- Mmmm… La otra recámara está sucia y la cama arrumbada porque la estoy remodelando; el sofá sería muy incomodo para ti... creo que mejor te duermes conmigo, al cabo que mi cama es grande y cabemos muy bien los dos... ¿O qué? ¿Tienes miedo de dormir con tu tío?

- Eeeste... no tío, solo que hay un problema.

- ¿Cuál?

- No tengo mi pijama.

- Pues duérmete con tu uniforme puesto, total, mañana es sábado y no importa que se arrugue... o a menos que quieras dormirte sin nada. -lo dijo de una forma sarcástica y con una sonrisa lujuriosa que me hizo sonrojarme.

- Está bien, me dormiré con mi uniforme.

Para acostarse, mi tío Víctor se dejó solo su bóxer y una playera. Entre las cobijas comenzamos a jugar y me empezó a hacer cosquillas, pero ésta vez me repegaba su cuerpo y metía sus piernas entre las mías. Claramente yo sentía su pene ya bien erecto en mis piernas pero no le dije nada para no apenarlo. Yo seguía creyendo que no había ninguna mala intención de su parte y que si se le paró había sido por el juego y que de ahí no pasaría a más.

Qué equivocada estaba pues cuando estaba encima de mí y entre mis piernas, dejó de hacerme cosquillas y me empezó a besar en la boca. De principio no supe cómo reaccionar y cuando caí en cuenta de que esto ya no era un juego, traté de quitármelo de encima, y le decía "no tío, no tío", entonces lo amenacé con decírselo a mis padres.

Molesto, se quitó de encima, se levantó, prendió la luz y también su computadora y me dijo ya muy serio:

- Laurita, ven, quiero que veas esto.

- ¿Para qué tío?

- Tú ven.

De mala gana me acerqué, entonces puso un video que me dejó helada. En ese video estábamos él y yo jugando pero estaba editado de tal forma que parecía que hacíamos cosas más íntimas.

Hubo una parte del video en donde mi tío estaba en su cama, yo tenía mi uniforme del colegio y aparentemente yo me subía encima de él para besarlo. Como la toma era de frente a la cama, se me veía mi calzoncito por debajo de mi falda escolar e incluso luego por el mismo juego, se me subió tanto que dejó gran parte de mi trasero al descubierto. En el video también aparecieron escenas de diferentes visitas que le hice y de nuestros diferentes juegos que parecían otra cosa más intimas.

Yo estaba bien asustada, no sabía qué hacer, ni cómo reaccionar. Entonces  mi tío me dijo:

- Si tú me acusas con tus padres, yo les mostraré este video y les diré que eras tú la que me provocaba... ¿qué crees que van a pensar de ti? así que por el bien de los dos será mejor que no digas nada.

- Está bien tío, no diré nada. -le dije asustada y resignada.

- Bueno, entonces regresemos a la cama.

- Pero solo a dormir, ¿Sí tío?

- No tengas miedo, te va a gustar.

- Es que eso está mal, yo soy tu sobrina y además estoy muy chica.

- Que yo recuerde, siempre te quejas que te traten como una niña y ahora que te trato como una mujer te enojas... ¿No crees que ya es hora que dejes de comportarte como una niña?

Yo me quedé pensativa pero por el temor de que les mostrara el video a mis padres, y mis ganas de no ser vista como una niña, terminé por aceptar y le dije:

- Está bien tío, pero prométeme que me tendrás paciencia y que no me lastimarás.

- Te lo prometo sobrina querida.

Entonces me cargó y me recostó en la cama, yo lo recibí con las piernas abiertas para volver a estar en la misma posición que estábamos antes de negarme, claro ahora sin las cobijas encima y con la luz encendida, ah y su computadora también.

Con una gran sonrisa él se me encimó y me empezó a besar, ésta vez yo le correspondí. Víctor hizo una pausa para confesarme que desde hacía ya mucho tiempo soñaba con el día de tenerme así, que cada vez que yo lo visitaba se excitaba mucho y que cuando yo me iba, él se quedaba tan prendido que terminaba masturbándose pensando en mí.

Al ver de re ojo la computadora encendida, me acordé del video y le pregunté:

- Oye tío, de pura casualidad, ¿me estás grabando ahorita?

- ¿Te molestarías si así fuera?

- No sé, depende.

- ¿Depende de qué?

- De qué vas a hacer con el video.

- Pues solo es para verte cuando tú no estás aquí... Me gustas tanto que me paso horas mirándote en los videos, pero no te preocupes, nunca se los enseñaría a nadie más.

- Entonces, sí me estás grabando, ¿verdad?

- La verdad sí, mira te la voy a enseñar.

Entonces se levantó y entre los libros de un librero que estaba frente a la cama, sacó una cámara de video. Entonces me preguntó:

- ¿Quieres que la apague?

- Mmmmm, si me prometes no enseñárselo a nadie y mostrarme luego la grabación, puedes dejarla prendida.

- Ya sabes que nunca se la enseñaría a nadie, este es mi gran tesoro.

Entonces la colocó junto a la computadora, dirigiéndola hacia la cama y nuevamente él se me volvió a encimar cuando yo le abrí las piernas para recibirlo.

Nuevamente comenzó con sus besos y me fue desabrochando la blusa. Yo traía un sostén aunque no había mucho que tapar por lo delgada y poco agraciada que era, ya que mis pechos apenas y se percibían, pero eso a él no le importó, incluso chupó mis pequeños pezones de una forma que parecía que en verdad sí le gustaban.

Yo empezaba a calentarme y a cada rato buscaba besarlo. Y es que entre mis piernas yo sentía su pene restregarse en mi intimidad. Para mí que ni siquiera sabía lo que era tener novio, ahora tenía una verga bien erecta restregándose en mi rajita, solo separado por su bóxer, mi falda y mi calzón. Me sentía tan bien que me gustaba mucho esa sensación, pero mi tío dejó de besarme y se hincó en la cama para levantarme la falda y poder mirar mi parte intima, entonces me dijo:

- ¡Uy! Creo que me encantará meterme en la cueva de los osos.

Yo me reí porque mi calzón tenía estampado a un oso cariñosito. Es que por lo flaquita y chaparrita que era, todavía me quedaba la ropa de niña aunque ya no lo fuera.

- Pero no creo que los osos te dejen entrar. -le contesté, siguiendo la broma.

- Tienes razón, por eso hay que correrlos de aquí.

Con una mano me fue bajando el calzón y con la otra me levantó por la cintura para que no se atorara con mi peso y la cama.

- Ahora sí ya me puedo meter. -dijo mientras me abría las piernas y hacía la finta de meterse acercando su cara a mi rajita.

En lugar de meterse, me empezó a chupar, abriendo mis labios vaginales con sus dedos y tratando de meterme su lengua en mi entradita.

- Estás más estrecha de lo que pensé, se nota que nadie ha pasado por aquí... Me alegra ser el primero. -me dijo con una expresión de alegría.

Luego buscó mi clítoris y me lo empezó a sobar y a chupar. Yo me sentía muy nerviosa y temerosa, era la primera vez que alguien hurgaba en mi rajita y me hacía cosas que nunca había experimentado. Me sentía invadida y a la vez era tan rico que entre gemidos tuve una descarga de mis jugos.

- ¡Mmmmmm! ¡Qué ricos están tus jugos! -me dijo tratando de tomarlos con su lengua.

Después de unos minutos, yo estaba tan excitada que casi tuve un orgasmo, pero él se levantó y me dijo:

- Ahora te toca a ti saborear.

Se quitó su bóxer y se subió a la cama hasta mi cara.

- ¡Ándale, chúpamela! -me dijo mientras me acercaba su pene erecto a mis labios.

Yo quedé con los ojos bien abiertos, era la primera vez que veía una verga, además toda erecta y tan cerca que quise admirarla un poco más, pero mi tío estaba muy ansioso y me la empujó contra mis labios, entonces abrí la boca y la empecé a chupar con la lengua como si fuera una paleta.

- Chúpala con tus labios. -me decía.

Yo me sentía tan torpe e inexperta pero trataba de hacerlo bien y de la forma como me decía mi tío.

- Ahora abre bien tu boca y deja que te entre hasta al fondo y con tus labios aprieta fuerte mi verga.

Yo lo obedecí pero empecé a toser cuando me llegó hasta dentro, incluso sentí que me ahogaba y que quería vomitar. Pero mi tío me daba ánimo:

- Así mi amor, lo estás haciendo muy bien... no importa que tosas, aguanta que para eso eres mujer.

Me gustaba ver la expresión de placer de mi tío y ese sabor que tenía su pene, era entre salado y dulce. Ahora sé que era el líquido pre seminal que salía de su verga.

 Después de un rato de chupársela, me dijo:

- Ya con eso mi amor... ya es hora de que te hagas mujer.

Me puse más nerviosa de lo que estaba, sabía que ya me iba a penetrar, cosa que me dio mucho miedo.

- Pero tío, tu verga está muy grande y mi vagina muy chiquita, y todavía soy virgen. Además me prometiste que no me harías daño.

- No te preocupes mi amor, desde hace mucho tiempo que estoy preparado para este día.

Entonces se bajó de la cama y de un cajón sacó un tuvo que parecía pasta para los dientes.

- ¿Qué es eso, tío?

- Este es un lubricante muy bueno que va hacer que disfrutes cuando te penetre.

Como yo estaba acostada de lado, aprovechó para bajar el cierre de mi falda escolar que se encontraba en mi espalda baja, y me levantó un poco para quitármela y que no se embarrara del lubricante, bueno, de todos los fluidos que hay durante el sexo. Colocándome boca arriba, me abrió las piernas y colocó ese tuvo en mi entradita, apretó y me echó bastante de su contenido. Se sentía como un hormigueo muy rico en mi vagina, incluso sentí ganas de reírme. Y mientras hacía efecto, mi tío se me volvió a encimar para besarme y excitarme con mordidas en mis orejas y soplidos en mis oídos, ya que él sabía que con eso me excitaba rápidamente.

Cuando ya había hecho efecto el lubricante, untó un poco en su mano y se embarró su pene. Luego abrió mucho mis piernas y colocó la cabeza de su verga en mi rajita. Yo estaba a punto de llorar por el miedo pues mis amigas me habían contado que la primera vez dolía demasiado, y pensé que tal vez a mí me dolería mucho más por tener un cuerpo más pequeño que el de ellas y que además, ellas lo habían hecho con hombres de nuestra edad, y yo estaba a punto de ser penetrada por un hombre mayor.

Cuando llegó a mi entradita, empujó su verga y para sorpresa mía no me dolió nada y me entró su cabeza con facilidad. Es que el lubricante que me echó me había abierto la entrada y además la cabeza de la verga de mi tío tenía forma de flecha que entró sin esfuerzo.

- Tío, no me dolió nada. -le dije muy contenta.

- Para eso era el lubricante, pero lo que sigue si te va a doler un poco.

- Adelante tío, yo puedo aguantar. -le dije muy confiada e ingenua.

Entonces empujó su verga más adentro. Yo sentía dolor conforme su pene se abría paso y me dejaba bien abierta, y tras varios "ay" continuos que hice, empecé a llorar.

- Aguanta mi amor, que esto apenas empieza. -me dijo al ver mi llanto.

Luego siguió con un mete y saca ligero que en un principio me produjo un gran dolor y que poco a poco disminuía. Mis "ay" ahora eran gemidos de llanto prolongados, muy parecidos al de los cachorros cuando necesitan algo.

Él me besaba y me decía que me quería mucho para consolarme. Yo no sé por qué pero le contesté que yo también lo quería mucho. Era algo muy raro para mí, por una parte sentía que me hacía daño y por otra parte no quería que se detuviera, por primera vez me sentía verdaderamente mujer.

Cuando vio que ya mi llanto se había calmado, mi tío detuvo su mete y saca y me dijo:

- Mi amor, cierra los ojitos y prepárate que ya vas a saber lo que es realmente ser mujer.

- Sí, sí tío, hazlo ya. -le dije con ansias y con un deseo masoquista que de vez en cuando me sale pues perfectamente estaba consciente que sería muy doloroso para mí.

Entonces dio un fuerte empujón, yo sentí que algo dentro de mí se rompió, una descarga de liquido que supuse era mi sangre y un dolor tan fuerte que me hizo gritar desgarradoramente. Realmente me dolía mucho, mi llanto era inconsolable, pero yo misma buscaba los labios de mi tío para besarlo y así tratar de consolarme.

A pesar de que mi tío no se movía, el dolor tardó en bajar. Hasta que después de un rato se hizo aguantable.

- Ya tío, ya me bajó un poco el dolor. -le dije para que siguiera con lo suyo.

Entonces reanudó su mete y saca, me decía lo mucho que me quería y lo rico que se sentía su verga dentro de mí, también me hizo que viera como ya tenía yo toda su verga en mi interior. Eso me lleno de orgullo, era como si me hubiera titulado como una mujer de verdad, y por agradecimiento lo besé muy apasionadamente, aunque por el dolor que sentía mientras me cogía, varias veces lo llegué a morder en sus labios, pero él no se enojó ni me dijo nada, aguantó cada mordida que le di y también que yo lo besara toda llena de las lagrimas y líquido nasal que me salían por el llanto.

Parecía que cada beso mío lo animaba a bombearme con más fuerza, lo cual me hacía sentir más dolor y lo besaba más para silenciar mis gritos, pero con eso solo conseguí que me cogiera con más ganas que realmente sentí que atravesaba mi frágil cuerpecito, como si me partiera en dos, incluso por un momento pensé que me desmayaría pero aguanté.

Cuando estaba mi tío a punto de venirse, cambió sus "me gustas" y sus "te quiero" por varios "Te amo" los cuales repitió rápidamente mientras se venía dentro de mí y los detuvo con un gran gemido que le hizo desplomarse con todo su peso sobre mí.

Nos quedamos así por varios minutos hasta que su verga se encogió y se salió sola de mi vagina. Estaba bien embarrada por mis jugos, el lubricante, su semen y por mi sangre. Tardé como un par de horas en recuperarme para levantarme y bañarme con mi tío pues él había preparado el baño y solo estaba esperando que yo recuperara mis fuerzas.

También me grabó con su video cámara mientras yo me recuperaba, en el video salgo desplomada en la cama, con las piernas abiertas y líquidos saliendo de mi vagina y manchando las cobijas. Luego yo misma posé para él, manándole besitos y enseñándole mi cuerpecito.

Luego nos bañamos juntos, él me enjabonó y me secó, y claro, me dio muchos besos.

Después checamos la grabación y nos dormimos desnudos y muy juntitos, yo recargada en su pecho mientras él me abrazaba.

Afortunadamente, nos levantamos muy temprano y nos vestimos porque una hora después llegó mi mamá para llevarme con mi papá y con mi tía pues todavía no habían resuelto su problema. Me llevó sin siquiera sospechar que su hija, a la que siempre quería ver como una niña, acababa de ser hecha mujer, cogida y desvirgada por su escrupuloso y confiable cuñado.

Por otra parte, también tuve la suerte de no quedar embarazada ya que las tres veces que mi tío me cogió, eyaculó dentro de mí. En la segunda vez me volvió a doler como en la primera; y en la tercera ya con menos dolor, por fin pude tener mi primer orgasmo, el primero de mi vida, pero esa es otra historia.

Espero les haya gustado mi relato. Besos

Laura Ene 26 '19 · Calificar 4.50 · Comentarios 4 · Etiquetas: mamada, virgen, follada, primera vez, desvirgada
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